Los objetivos de la política social de la Unión Europea están definidos en el Tratado de Lisboa y, más concretamente, en el Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión Europea (artículo 151). Dichos objetivos son el fomento del empleo, la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, a fin de conseguir su equiparación por la vía del progreso, una protección social adecuada, el diálogo social, el desarrollo de los recursos humanos para conseguir un nivel de empleo elevado y duradero y la lucha contra las exclusiones.
Además, de acuerdo con los artículos 8 y 9 del citado Tratado, la Unión Europea deberá tener en cuenta los mencionados objetivos a la hora de definir y aplicar el resto de políticas.
CEOE considera que en un contexto socioeconómico dominado por la crisis económica y financiera, la máxima prioridad ha de ser la generación de empleo, a través del restablecimiento de un entorno propicio para el mantenimiento y la mejora de la actividad empresarial.